viernes

FELICIDAD BOREAL

Dedicado.

La felicidad es una estrella fugaz,
unas nubes de ida y vuelta,
un río de aguas tormentosas,
o un remanso de paz entre la yerba,
un caballo desbocado,
un bocado de tristeza al antojo de la vida,
unos minutos, tal vez unas horas
tal vez días, tal vez un abrazo, besos,
miradas, armonía, cúmulos intermitentes,
de aspectos que dan vida y armonía.

La felicidad no es en sí misma perfecta,
ni mucho menos perpetúa; a destiempo,
sin esperarla llega, sin avisarte se va,
la vida en sí misma, son unas vacaciones
ofrecidas por la muerte, un viaje con regreso,
la felicidad es un recuerdo vacuo,
una aurora boreal, un arco iris,
un resto de noche, o pastel de medio día,
un cumpleaños, un regalo, un disfraz
un guiño, una sonrisa, los buenos días
de un hijo, todo gira intermitente,
y nada permanece entre el olvido.

...Y los sueños.
Tiempo de fantasías, dolor adormecido
entre la noche... y de día regreso
a la conciencia, (vacío) y aún
con este dolor embargado en la sienes
firmado con notaría de perpetúo,
adormezco entre estas letras,
una alegre felicidad me acontece,
tímida en el tiempo, nada permanece,
regresa el tiempo entre las flores
de un cementerio, plagado de recuerdos.

A los sueños del recuerdo me remito,
la felicidad como la vida es un viaje
de ida y vuelta, como quien mira una estela
regreso a encontrarme conmigo mismo;
contigo, o sin ti, desvanece el reloj 
que hizo de un instante una felicidad,
que dura, lo que se siente en un suspiro,
y regresa de nuevo el padre,
la sentencia que nos dejó siendo niños,
a vivir nuestra vida entre lo blanco o lo negro;
entre la noche y el día,
la felicidad en un instante (desapercibida).

Púrpura y oro de un reloj que no cesa
de lamernos nuestras propias heridas.

Cavilando.
© Igna




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