miércoles

VENENOS


No se dominan los sueños que no soñamos,
vivimos soñando lo que imaginamos,
en este meridiano de mis años ancianos
por cortesía de esta vida que me atañe,
puedo decir y digo.


Que aún conservo veneno de mi juventud
en un apartado de mi alma,
que jamás sabré si será vertido en otro ser,
en otro cuerpo, o vaya a saber donde,

porque hay ciertos tipos de venenos
que matan de amor, y otros que matan el amor,
matan lentos o ipso facto,

y no es cuestión de mi persona escoger.

Más bien es el destino el que me escoge,
o la persona que se empeñe en escogerme
para tal tarea, si está en ella el ánimo,
de amar o morir, desangrándose siempre,
entre el vértice de mis palabras nítidas.

El misterio de la trinidad me cobija;
a su merced, perdido.

Cavilando.
© Igna


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