domingo

DIOSES Y CONCIENCIAS


A la voz de mi conciencia me acojo
cuando nombro y digo sereno:

Tan real la cúspide de mi amor secreto,
tan tierno el corazón brioso y desarmado
no pierde la esperanza impaciente
la noche tan real que se avecina.

Mojado el deseo de la carne,
necesaria y lícita ésta droga,
sublime a dúo, escapamos
allí donde los Dioses del Olimpo
no pueden encontrarnos.


A la voz de mi conciencia me acojo
la conciencia de mi Dios,
libre en el sentir de mis alientos.

Cavilando.
© Igna


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