lunes

LA SERENIDAD SENTIDA


La ciudad dormida en una paz tranquila
despierta la mañana al  lado de la aurora
se acabó la cuchara, bicicleta y manzana,
la confusión de los nombres, la mente ida,
femenina ha sido la noche que nos dio vida.

Se ha marchado sin distinguir noche y día
tratando de hacer rompecabezas de 4 piezas
uno por cada hijo que tuvo, apenas un segundo,
una noche tranquila, esposa de la noche,
amante del albedrío de sus días.

Con la mirada perdida un halo entre las sábanas,
el día que te cubrían un adiós definitivo de cuerpo,
un encuentro de alma allá con los que te querían,
nos dejaste una noche infinita para pensarte,
junto al resto de nuestros días.

A encontrarnos en el limbo
y darnos los abrazos que nos quedaron éstos días,
estrechar todos tus lazos, con los que te querían.

Y un último mensaje:
Que todos llegaremos algún día,
y nada es gris ni blanco, ni ha sido lo que nadie
pretendía, la muerte nos acoge,
igual que nos dan vida.

 A mi madre.

Cavilando.
® Igna

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