lunes

NAVEGAR

Si al lento caminar de esa agonía
le sumara las penas mías,
sería el camino un caudal de lágrimas
para crear un océano,
en que los dos pudiésemos navegar
juntos.

Naveguemos.

Padece el corazón que humilde calla
el cadáver de una ausencia temerosa
el desequilibrio de un amor descubierto
y los labios que te nombran.
Padece el corazón lo que no dice,
mientras te beso la saliva de tu boca
hago mía, sin pretenderlo
(y lo sabes)

Naveguemos pues hasta donde alcancen
nuestras lágrimas.

Cavilando.
®  Igna
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