lunes

ABANICOS DE PERDÓN


Perdónenme los sabios

por mi torpeza,
los ingenuos
por mi transparencia,
perdónenme los insolentes
por tomar la locura propia
como ajena a sus tristezas,
perdónenme los desilusionados
que esperaban otras rarezas,
perdóneme los buenos escritores
los de la pluma suelta y métrica,
perdónenme también aquellos
que se metieron en mis sueños
cuando estaba la puerta abierta
sintiendo mis fracasos;
como propios.


Perdónenme mis faltas
mis acentos, mi verbo,
pronombres arrastrados
por el viento, perdónenme de veras
aquellos que esperaron,
una canción o un verso,
un roce entre las piernas,
perdónenme mi derecho al delirio
a escribir el reverso de lo que pienso,
sin conservar el anverso,
perdóneme mi ego,
de mirarse en el espejo,
haciendo caso omiso de lo que veo.


Perdónenme los que no olvidan,
ellos no conocen el perdón,
en su magnánima amplitud.


Cavilando.
© Igna

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