lunes

YA NO ME URGE


Me hicieron peregrinar
por veredas desconocidas y lo hice
arrastrado por mis huesos, mis pies dolidos
sobre la sal del mar envejecido,
me hicieron peregrinar; pero lo hice, mis pies
de tanto caminar y tanta sal quedaron libres.
Ya no me urge clausurar aquél tiempo
perdí relojes, tiempo, ganas, fantasías;
ya no me urge esa presencia del camino
me refugio en mi silencio, en mi vacio.



Ya no me urge no, ya no me urge
descartarme del camino del cielo,
tendré tiempo en el averno,
para escribir la poesía, con la lengua mordida
por la serpiente del tiempo de la seducción.

Ya no me urge no, ya no me urge,
saberme roto en mis pedazos,
ni buscar los restos de mis versos en tu cuerpo,
mientras sangro barro y sobre lágrimas de barro
escribo las caricias de un consuelo compulsivo,
se perdió la magia y el secreto para siempre,
del que fue y ha sido peregrino de tu cuerpo,
la palabra oportuna, el beso envejecido,
se rompieron los andamios de nuestros corazones
las debilidades quedaron al descubierto,
se acabó la cacería de los deseos.



Ya no me urge no, ya no me urge,
cabalgar sobre las curvas de tus pechos,
ni preñar tu soledad con mis sentidos.



Ya no me urge no, ya no me urge,
ser el títere que revoloteaba libre,
en tus prisiones
he perdido el miedo y no me detengo.
Ya no me urge.



Ser el acompañante de tu alma y de tu cuerpo.

Cavilando.
© Igna

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