jueves

DE LA BONDAD IRÓNICA


Entrego la bondad de mi madura inocencia
el silencio persistente del amor sentido
el aura del que sufre temeroso a ciegas,
un amor inmaduro y cruel que me persigue
una evitable melancolía de engañado sentir,
la noche llora por si sola sin motivos aparentes,
la apariencia habita en el gesto menos esperado
el silencio de la palabra hablada con los ojos,
es más fuerte que cualquier palabra convicta
golpea más fuerte el corazón,
y paradójicamente me hace más fuerte el alma.

Cada vez me resulta más fácil dejar de querer,
me abandona el recuerdo y anclo el ancla
en puerto calmado a salvo de intensas sensaciones.

Rehúyo de las voces aferrándose el corazón,
al silencio compartido.
Mientras la nostalgia hace aguas por la boca,
las razones ríanse de las locuras cometidas.
Aunque se llore, escóndanse las vanidades.

Cavilando.

© Igna

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