jueves

DE ALLÁ PARA ACÁ


Conserva la noche el secreto del día
bien guardado entre sus horas,
la incertidumbre nocturna de los espejos,
cávilas sin rostro laceradas en tristeza.



Conservan mis noches un andar
de acá para allá, de gramática finita,
un ir de y devenir de sensaciones
inexpugnables a ojos ajenos.



Hay quien conserva de las noches
los momentos más agrios del pasado,
al llegar el día atravesamos el espejo
de la vida que nos envuelve,
encontrándonos a nuestro otro yo
entre tanta multitud, solitario, sereno,
como si la vida fuese un tobogán
sin escaleras de regreso de subida.



La vida se va cosiendo de a poco
de recuerdos
con hilos de varios colores.



La muerte es nuestra leal compañera.
Para tirarnos al vacío de la nada…



Ahí está el dulce del silencio,
enseñándonos el sentir único
de la existencia de las palabras,
sin retorno; solitarias.



Cavilando.
© Igna

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