lunes

SAL GORDA

Tiene la niebla un secreto de duda

me quita la voz y me deja desnudo,
el desierto es un remanso de paz
donde el silencio corrompe almas,


fracasan los besos que te otorgo
impera la ley del que más grita,
desnudos y diminutos, las grietas
se hacen más profundas, las heridas
más ásperas, y las ganas de sanar;
por suerte,


se tornan
mucho más importantes,
dos,
somos dos heridas del alma
dos impulsos sepultados,
entre tanta multitud no escuchamos
el pulso frenético de la ternura,
que nos tenemos.


Sin ser capaces de demostrarlo,
nadie ha podido quererte,
como te quiero.


Devora mi cuerpo debilitado
si mi ingrata presencia
se ha comido tus palabras
mi torpe ceguera es sabia
tanto, como mis errores.


Cavilando.

© Igna



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