martes

DESDE EL NOCTURNO


Puede llamarme amado,

si solo me amó
unos instantes.
¿Puedo llamarle amor?
Sin aún la amo…


Me amó tan intensamente
que aún recuerdo los sudores
de mi frente, la impotencia
de mi cuerpo ante el suyo,
el ardor de sus senos en la noche
el tacto de sus labios,
el color de sus aureolas,
el candor de sus pezones,
el hablar continuado,
la paz de unas horas inquietas,
dormir en su regazo,
los látigos de mi miembro,
la sangre acumulada,
el alborote de los sentidos.


Horas que parecieron años,
jamás han pasado,
tan desordenados en mi mente,
instantes tan intensos y fugaces.
Al calor de mis noches,
habito en sus días.
Sin enterarse.

Debo llamarle amada,
aún la amo.




En las noche vacías…

Cavilando.



© Igna

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