jueves

DÍGAME SEÑORA


Si es usted la persona
adecuada para quererme,
y supo esperar años,
hasta lograr conocerme.

¿Dígame?

Si sabe que puedo amarla
que soy la persona adecuada,
¿Por qué tanta confusión?
En averiguar si son sueños,
o locuras de su imaginación,
que se han revuelto...

Dígame señora,
que a este hombre que conoce
no es como usted débil,
y aún duda si fue sueño,
dueño de unas horas;
tuyo.

Cuando con usted estuvo
mostrándole debilidades
todo un día y al completo,
haciéndome suyo, como
quiso, acompañando
mis movimientos, al compás
de mis labios, y de su coño
le extrajo todos sus frutos,


abriéndole todos sus pliegues.

Dígame señora de ojos tiernos,
por qué se fijó en mí,
por qué no en otro, entre tantos,
con ese color de ojos
que se confunde con cielo,
siendo pecador de carne y hueso,
usted señora dulce, sabe
bien escuchar sus silencios,
escrito dejé, que hay silencios
compartidos, tengo un silencio
a medias, hace tiempo contigo,


por resolver.
Sin aspavientos.

Cavilando
© Igna


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