viernes

AMOR EXTREMO


Has de rozar mi piel de madrugada,

cuando siente el alboroto la mañana,
cuando sientas el sonido del amor
entre tus piernas, cuando la luna trence
un contrato en trance entre alboradas.


Has de firmar un contrato conmigo,
donde yo sea la piedra o el guijarro
que tu pises, la almohada que te habite,
el leve roce del amor en tu último suspiro.


Ya sabes de mi injusto amor y tiempo
a la fidelidad del destino, sabes de la noche
que oramos en el templo donde nada se redime.


Has conocido en tu garganta la sal espesa
que de mi cuerpo desprende,
la fragua que no cesa al tenerte,
el Dios que me late, la palabra exacta
que nombro al estallarte.


De mi caridad has conocido un instante
inacabable, donde todo comienza y termina
de ti ya sabes amor que tus labios me reclaman,
cada noche, y entre sueños te hablo,
te tengo, te acaricio tan cerca de tu templo,
que me convierto en espuma y te penetro,
con la suavidad de una pluma
que despiertas mojada y con ganas,
tanto que al día siguiente me pronuncias.


Me invocas,
y no vengo.


Lástima de cuerpo castigado
en tanto,
piel, dolor y sentimiento,
mientras se va deslizando el tiempo.


Conozco de ti tu amor extremo.


Y tú lo sabes.


Cavilando.
© Igna

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