lunes

CADENCIAS CORRUPTAS

No conozco otro idioma
que aquél pronunciado por sus ojos,
del verbo en sus labios, sabio consejo
de alquimia inútil en palabras.
No comprendo otra cadencia
que no sea la de amar y respeto,
aunque en realidad llore, la luna
recoge lágrimas de espuma ausentes;
de sus manos.

Libre de pronunciar unas palabras
bebiendo de la copa de sus latidos,
irreprochable en sus actos, implícita
de toda razón conocida, asume
la tempestad que la cobija, un monólogo
de ella misma una y otra vez,
viajera de ida y vuelta capaz de asumir
lo que no es suyo, en esa tesitura camina
a cuestas con sus propias respuestas,
sin importarle el olor que emana
de su lengua corrupta, respondiendo
a todo lo que no se le pregunta.

Aunque llore noche tras noche
sus propias lunas
no recogerán esas lágrimas opuestas,
que derraman sus ojos confusos,
no conozco otra cadencia, que amar
con los ojos bien abiertos, y el corazón;
al descubierto.
Siempre hay viajeros de ida y vuelta.


Cavilando.


© Igna


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