jueves

ESTOY DONDE ESTÉS


Restos de polvo de otra vida,
flores, relojes parados, muerte,
es un regalo el derroche,
el monumento al pensamiento
siempre a flor de piel, torpeza.

Restos, no queda nada
ni el polvo de los ojos,
ni el filo de la guadaña,
ni la convicción del muro de la palabra.

Se me escapa entre el vacio
“un no sé qué”, que será,
de lo que ahora no es nada.
el filo de una navaja,
que hace agua entre el acero,
se muere lentamente, al acecho;

el lobo que no aúlla, murmura y perece.

Estoy donde estoy pero algo ausente
de sobras sabéis del dolor y del perdón,
del que dicen no tiene palabras,
se refugia tras un corazón caliente,
y silencia lo que sabe en soledad.

No sea que otros y con más razones
traten de comprender un estado inexistente,
que va de aquí a la nada, A Eufemia
confiado a unos ojos ciegos,
que no ven por lo que a su vida pasa.
Estoy donde estés, con el sextante
marcando el limbo de tus ojos.

Cavilando.

©Igna

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