domingo

COLOR CEREZA

Tengo una mujer que no ha perdido
la niña que lleva dentro,
sonríe cuando la miro, se sonroja,
llora cuando no me tiene, son sus alas
mi escritura, sus mariposas mis noches,
tiene labios del color de las cerezas,
puede decir las cosas más sublimes,
su sensualidad me rebosa,
improvisa los momentos más dulces,
me regala los más tiernos, sus dedos
conocen bien el camino de mi espalda,
conoce lo que quiere, y yo conozco
bien su cariño.

No recuerdo haber pensado
cuánto dura un amor,
y mis pensamientos terminan,
al lado de sus sueños.
Donde ella comienza.

Cavilando.

© Igna


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