martes

NOCHES FRÁGILES

Busca una noche frágil, para hacerse madura
con la que apoyar sus pies sobre mi espalda,
busca madrugadas completas, que sus manos
hagan estremecer mi piel, busca unos ojos,
donde depositar todo el amor que me tiene,
busca mis ojos, saben que ahí está su amor.

Busca un abrazo, enredada a mi silencio,
busca lo que el tiempo le niega y roba,
sus propias lágrimas se buscan y se encuentran
resbalando por su piel, necesita llorar.

Agárrese a su almohada, cierre los ojos,
y encuéntreme buscándola,
busca una noche de calidez y magia,
para acariciarme los cabellos plateados
de tantas lunas iluminados.

Mientras yo la busco a ella.


He diseccionado su fisionomía
mientras ella ha encontrado la puerta
de mi filosofía.
Siempre he preferido tu amor,
que a ningún otro, y por último
sabe, que mis versos no riman,
pero mi amor a su orilla se arriman.

En sus manos dejo el epitafio
de mi cuerpo, para cuando
lo necesites.

Cavilando.

© Igna

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IRONÍA IDEOPÁTICA


43Acoge en el devenir de mis días,
el ocaso que se avecina,
pregúnteme el amor de tus días,
y silencio lo que el alma grita.

(Maldigo tu ruido)
44
Restauro mi propia fina ironía,
y ajeno a todo el que me rodea
la empleo contra mí mismo.
(Y de mi mismo me río)
45Quisiera una luna contigo
a ser posible en cuarto creciente
dos noches de amable sintonía,
a ser posible en luna menguante
tres besos interminables,
a ser posible mirando las estrellas.
Miro al cielo y está nublado.
46A sangre y fuego por tu amor
me quemo, me desespero,
aún jugándomelo todo te espero.
(Mi melancolía es inevitable)
47Sé que visitas mi casa, rencorosa
apuntas a la diana de mi palabra,
y cuando crees haber vencido
te das cuenta que has perdido
todas las batallas conmigo,
(Y las que te quedan)
Si quieres hacerme el amor
primero lávate la boca ¡No!
mejor tu conciencia despiadada.
48
Inconcluso siempre quedo,
como el 29 de febrero
día de san Valentín,
yo coloco los santos, donde quiero.
No tengo dueño.
(Esos días te espero)
49
Preso de mi libertad,
drogadicto de la palabra
por prescripción médica,
se me antoja que tengo
un diagnostico idiopático.
Una enfermedad común
hoy en día, ya existía
el día que te conocí.
No se contagia.
Por si acaso vístete de negro
no sea que mi dolor, te arrastre,
al fondo de la primera declinación
del verbo morir.
(Y quiero morir solo)
50
Tiene una imaginación manifiesta,
y en la ruina de su palabra, edifica
el dolor que nunca tuvo, mi pesadilla
parece ser su sombra,
cuando miro mi sombra la escupo,
la piso, con el verbo amar.
Soy ex convicto de mi propia guerra.
(Solo batallo con palabras)

Soy preso de mi alma,
en cambio ella es libre.

Cavilando.

© Igna


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viernes

LA VIDA SIN ELLA


QUIZÁS
Quizás encontremos,
la realidad de nuestro sentir
cuando hayamos olvidado
que fuimos libres amando,
presos del tiempo,
que compartimos sin destino
almacenando horas de espera,
para hacer juntos el recorrido.

SEAN
Fueron tiempos difíciles
la ausencia no armonizó
todo lo que sentíamos,
al final de la ausencia
llegó el encuentro;
sea para bien la ausencia
compartida.

JUECES
Y quisieron juzgarnos
personas como nosotros
de carne y hueso,
adúlteros de la propia vida,
trajeron testimonios,
y nadie les dio crédito.


(Solo nuestras sombras)

SIN ALMAS
Tuvimos tiempo para hablar del alma
y no lo aprovechamos, preferimos
jugar con nuestros desnudos cuerpos
al límite de todos los sentidos.

No se perdieron las horas compartidas,
quedaron en el baúl de recuerdos,
quedaron para nuestros sin sentidos,
cuando la ausencia de nuevo estalle,
llegarán los días, que daremos crédito
a todo lo vivido.

AUSENTES…
Y ansiaremos que llegue la noche
para recordar todo lo acontecido,
mis manos sobre tus hombros,
tus brazos en mis caderas desnudas,
será el tiempo de comernos
nuestros propios silencios.


OBTUSOS
En la raíz de la noche, la vida sin ella
es más triste, sin ti, todos los espejos
son oscuros (como la muerte),
la pena es más obtusa,
el deseo se come las uñas,
y nuestros cuerpos parecen
abandonados a su propia suerte.

Cavilando.

© Igna

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martes

EN DO MENOR EL AMOR


Errante mis palabras bajo un sauce
en mí mismo encerrado, ausente,
dolor que quema, mata y muere,
renace al día siguiente impertinente,
no se da cuenta la muerte que no temo,
al devenir negro de mis días, la vida en sí
es constante muerte permanente,
lenta y dolorosa para el que teme,
prematura para quien todo lo siente,
errante paso entre la vida y la muerte
sin saber si mañana seré brote,
u hoja seca que arrastra el viento.
Ha pasado el tiempo de anestesias
de decir lo que siento sin oirme,
he pasado por estaciones oscuras
con pasajeros que iban al mismo destino,
y hoy ya ves amada mía, no sé si
concuerda lo que pienso con lo que digo,
guarda esta nota; puede que sirva de epitafio.

Se incinera el olvido me pregunto,
y alguien lanza los restos, a quien vive.
¿Dónde queda el tiempo del amor
que nunca ha sido?
¿Dónde queda lo vivido?
¿Qué quieres que te diga hoy al oído?
Demasiadas preguntas hoy,
sin saber si estoy dormido, ni si
te acuerdas de todo lo sentido.

Si de vida y de muerte hoy cavilo…


Epitafio:
Hacer el amor contigo
es componer música
susurrada en do menor,
cerca de tu oído.
Para ti; que no te has ido.

Cavilando.

© Igna

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domingo

COLOR CEREZA

Tengo una mujer que no ha perdido
la niña que lleva dentro,
sonríe cuando la miro, se sonroja,
llora cuando no me tiene, son sus alas
mi escritura, sus mariposas mis noches,
tiene labios del color de las cerezas,
puede decir las cosas más sublimes,
su sensualidad me rebosa,
improvisa los momentos más dulces,
me regala los más tiernos, sus dedos
conocen bien el camino de mi espalda,
conoce lo que quiere, y yo conozco
bien su cariño.

No recuerdo haber pensado
cuánto dura un amor,
y mis pensamientos terminan,
al lado de sus sueños.
Donde ella comienza.

Cavilando.

© Igna


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miércoles

AL VUELO CORTO



Se forjó un amor sólo de mirarla
luchaba a contraviento, sin espada,
inquieto tono el de su palabra,
cogía una rosa, extraía su fragancia
caminaba lento, desgastaba piedras,
a su andar ligero le salieron alas,
su mirada baja no le delataba.

Al llegar la noche le encontró llorando,
no eran sus lágrima una coartada,
siempre el destino le ponía las trabas
se comía sus ganas, maldito el deseo
que no se alejaba, otra noche larga,
de sueños y esperas, de ciega mirada,
la niebla cortada, el frio en su rostro.
Llegó la mañana como siempre llega
la hora esperada, cubiertas en dédalos,
secaron sus lágrimas recuerdos pasados
se secó su alma, lloró su garganta.

En un velo corto, de furias y rabias,
levantó de nuevo sus pies y sus alas,
continuó volando, al llegar el alba
la estaba esperando, le notó en la cara
el rostro cansado; y ella no estaba.

Ella eran sus alas,
las que le impulsaban.
No hay amor que no conlleve
una derrota o una victoria
propia del alma, y siguió volando;
como siempre y sin fronteras.

Me queman las vértebras,
aún así la quiero con su ausencia,
mientras la cruz de mi espalda;
se deshace.

Cavilando.

© Igna



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lunes

LA LUNA DE TU OMBLIGO



FURIA DESATADA
De mi deseo su furia desatada
la noche deviene, pupila entreabierta,
existo porque sé que soy nombrado,
porque tengo en las manos, signos
de mi propia vida, mi deseo en la mano
desatado, explota en tu cuerpo
al roce de tus ligas, no finjo quererme,
reflejo de mi alivio, no finjo quererte,
más allá de la duda misma, de un secreto.
De mi deseo su furia desatada,
penetro la cavidad de cada poro de tu piel
y en la cavidad inmensa donde el goce,
alimenta el amor que nos profesamos.
Rozándonos.

LA LUNA DE TU OMBLIGO
Tengo por luna tu ombligo,
por amor, tu amor y mi silencio,
por noches un sueño juntos
por versos lunas y estrellas,
tengo un pacto con el diablo
fuego en mi boca enloquecida,
tengo por sueño penetrarte
más allá de la razón, y menos
de la locura, metido siempre
en los senos de una ausente soledad,
tengo por costumbre;
escribirla versos.


Para poder entrar has de dejar
que te ensanche los labios,
que te cubren con algodones nítidos.

El diablo del amor nunca sueña.
Cavilando.


© Igna

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miércoles

CON TUS PECHOS ABIERTOS, TAN CÓMPLICES


III CON EL PECHO ABIERTO
Tan cómplices estas bocas nuestras
tan de nuestros felices momentos,
se deshacen los labios al pensarte,
quererme como la niña que conservas
amarme con la madurez de tus años,
amar tu piel, descubrirte la primera vez,
tanto amor no cabe no, en un poema,
tanto amor ha de saciarse en escaleras,
cada peldaño un recorrido por tu piel
escalón a escalón, sublimes llegamos
a perder la noción del tiempo,
a perdernos amor, en el calor
que nuestros cuerpos desprenden.

Y desprendiendo estrellas fugaces
nos encontramos, mientras la luna brilla
el mar se nos antoja nuestro, el sol
parece acariciarnos, mientras la vida pase
amándote, avance la vida a paso corto,
descubramos lo desconocido juntos
digamos que el amor nunca lo hemos conocido,
como niños la primera vez,
no me avergüenza quitarme los pensamientos
ni me avergüenzo de saciar mis ganas,
contra lo profundo de la gruta de tu cuerpo.

IV EN MASCULINO ME QUEMA

Hablando de ti, te imagino sembrando ternura,
sobre los prados de mi cuerpo, galopando;
conste que nunca llegué a saber de tu mentira,
y mi aliento en tu aliento fue entregado.
Dice que tengo un verbo activo, que sumo y resto,
goces, noches, instantes de pasión enloquecida,
y como dije anteriormente, /en algún poema perdido/
me quema el roce con sus nalgas, llamo al destino
para que aquellos momentos vuelvan de nuevo,
donde penetrarte con los dedos en lo profundo,
y de sorpresa,
en seco, pero con cuidado,
dormida, pero despierta,
penetro tu boca, con el músculo que te agrada,
y te dejo un rato, el tiempo que tardo en estallar
en nubes de algodón, donde me pierdo,
y lo disfrutas entre los labios, vencí mi calma
y tu sumaste a tus momentos, otro para el recuerdo,
donde en noche solitarias, llevas tus manos,
de nuevo hasta tu sexo.


No nos engañemos, no es lo mismo…

La piel se comprende entre silencios.

Cavilando.

© Igna


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