miércoles

AL VUELO CORTO



Se forjó un amor sólo de mirarla
luchaba a contraviento, sin espada,
inquieto tono el de su palabra,
cogía una rosa, extraía su fragancia
caminaba lento, desgastaba piedras,
a su andar ligero le salieron alas,
su mirada baja no le delataba.

Al llegar la noche le encontró llorando,
no eran sus lágrima una coartada,
siempre el destino le ponía las trabas
se comía sus ganas, maldito el deseo
que no se alejaba, otra noche larga,
de sueños y esperas, de ciega mirada,
la niebla cortada, el frio en su rostro.
Llegó la mañana como siempre llega
la hora esperada, cubiertas en dédalos,
secaron sus lágrimas recuerdos pasados
se secó su alma, lloró su garganta.

En un velo corto, de furias y rabias,
levantó de nuevo sus pies y sus alas,
continuó volando, al llegar el alba
la estaba esperando, le notó en la cara
el rostro cansado; y ella no estaba.

Ella eran sus alas,
las que le impulsaban.
No hay amor que no conlleve
una derrota o una victoria
propia del alma, y siguió volando;
como siempre y sin fronteras.

Me queman las vértebras,
aún así la quiero con su ausencia,
mientras la cruz de mi espalda;
se deshace.

Cavilando.

© Igna



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