domingo

PARA LLEGAR A TU CUERPO

Se deja la vida rozar como un rostro
deja que te hable del silencio,
de la compostura que lo amordaza
del llanto triste, melodía amarga,
en el aire sonidos huecos,
en tu piel nadie escribió versos.
de tanto a mucho te recuerdo
mis ojos se liberan espontáneos
tu vientre inclinado hacia mi pelvis
dos cuerpos desnudos y en silencio
atados nuestros ojos al recuerdo
la vida se deja rozar como un rostro,
de amor se engalana la noche
te recorre mi piel sin cadencias
se unen las raíces huérfanas
encontrándose las vértebras,
sin temores de juicio, te amo
al vértice de mis noches silenciosas
la vida se deja rozar como un rostro.

Para llegar más lejos, nuestros pies
han de seguir la realidad incierta
nos atrevemos a soñar, nos llaman locos
en este mundo de cuerdos.

Tu rostro se deja rozar por mi vida,
la vida se deja rozar por tu rostro.

Cavilando.

© Igna

Ignacio de día.
IGNACIO DE DIA


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