domingo

DE MI IGNORANCIA


A veces resulta fácil
ser hombre, ignorar,
el mundo que nos rodea
pensamos en el Dios nuestro,
en nuestra propia confusión,
nos encontramos con él,
mantenemos silenciosas
charlas a solas, nocturnas
fibras las que nos recorren
cuando lo encontramos,
y no lo reconocemos,
paz, amor, control, traición.

Todo está en nuestro alrededor,
me absorbe la energía,
esos momentos internos
donde somos dos, en uno,
la locura parece blanca y
enferma; trato de plantar
tulipanes, y crecen espinas.

Quiero hacerles saber
que en mis noches más internas,
esas eternas de insomnio
y cavilaciones permanentes,
pienso en ella, no me aflige
pensar, que pensará como
me siento, y una voz trémula
aún dice que la amo.
Las palabras más triviales
en esas noches aparecen
y ella no está para escucharme,
o tal vez no esté yo para sentirla.

Pienso en su culo,
y Dios me ayuda a mantenerlo
en mente, corazón y ojos,
le doy las gracias,
aparecen sus senos tersos, duros,
los retengo, y Dios se hace con ellos.

Justo en ese momento, me pregunto
porqué él se mantiene a mi lado,
mientras ella se aleja, con su mirada
transparente, sus ojos rojos,
labios amplios
a la acera de enfrente
a ejercer una noche más,
de puta enferma, no creo en nada;
solo en lo que ven mis ojos.

Se supone que soy un pobre diablo
que ejerce de poeta, cuando converso
con Dios, disfrazado de mujer,
mientras él,
me arrastra hacia el sueño,
que ya conozco.

Cavilando.

© Igna

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También sueño de día.IGNACIO DE DIA