miércoles

DEL POEMA



He perdido el olor de la poesía,
la mirada de la puta de enfrente
la carencia de amor y fantasía,
el norte el sur, lo que llaman
los puntos cardinales,
miro la habitación vacía,
todos los cuadros son blancos,
menos el de la ventana,
que con sorna a mis ojos reta
para mirarme.
Un poema ahora son mil metros
a ninguna parte, o quinientos,
o mil quinientos intentos,
de palabras y horas vacías.

Un poema ahora es retornar
a tener algo de real y fantasía,
y coloco esto aquí, porque
puede que haya gente,
que aún piense que esto
es poesía de la desagradecida,
y yo;
no creo en la nada,
en la nada, más absoluta
del todo, y el tono que me honra
a ser el mismo cada día.

He perdido el norte y la poesía,
desde que mis ojos se fijaron en ella
aquella tarde que yo más me alejaba
y ella más se acercaba, al fondo
del lado más enfermo e infiel,
del puto dolor que yacía en el frente,
del amor más pleno,
frío y duro, del más vil

de los metales templados.

Cavilando.

© Igna


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También sueño de día.
IGNACIO DE DIA