sábado

DE LA FLOR EN LA LUNA

Cada noche unas ausencias,
palabras moldeadas,
con el barro de la tristeza,
cómplice de tu espalda ausente,
hecho carmín tu cuerpo,
a tu cuerpo echo de menos,
hecho cristal, de cristal tus senos,
a tus senos echo de menos.

Extraños y extremadamente unidos
a este mar de soledades y silencios
deseos sin retribuciones, contigo;
el silencio se agudiza, se fragua,
y la flor arrojada a la luna llena,
la noche que nos conocimos, amantes
de lo ajeno, la cama extraña,
sin extrañarnos a nosotros mismos,
ni ajusticiando nuestros actos,
nos dimos mutuo permiso para jugar
con nuestros cuerpos desnudos,
y ahora en noches de ausencia,
miramos a la luna, y las flores
nos cosquillean, allí donde el canto
de las aves se pierde, o se confunde
con unos gemidos, grabados para siempre
en lo más profundo de nuestra sensata
piel, hilos de agua invisible nos recorren.



En lo más profundo de nuestras sensaciones.

Cavilando.

© Igna



También sueño de día.
IGNACIO DE DIA


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