miércoles

JUSTIFICO

Justifico, mi pensamiento
de tu ardiente boca lujuriosa,
la humedad de las partes de
tu cuerpo, más impenetrables
e íntimas.

Justifico, todo lo que nos decimos
mientras todo pasa, o mientras
todo huye, justifico las rendijas
que dejo en mis silencios, para
que en ellos penetren tus palabras.

Justifico la precisa obertura
donde y cuando te penetro,
la saliva lujuriosa de tus labios,
entre mis piernas,
el calor mutuo que desprenden
nuestros cuerpos, justifico;

que me restan cien miradas
setecientos y un camino,
donde dejarme esculpirme
en tu cuerpo, tan puro como
lujurioso, cuando se lo propone.

Justifico que estuve contigo,
contigo, entre silencios,
y amanecí limpio de antiguos deseos.
Limpio como el viento
reflejado en los espejos.

Cavilando.

© Igna


También sueño de día.
IGNACIO DE DIA