viernes

DEL TACTO Y SU ESENCIA

Del tacto perfectamente recordado,
guardo en esencia, el de sus manos,
bajo la luz de las eternas soledades
crece el amor que proceso, ingenuo.

Esa manía mía convertida en silencio,
de ver el nacimiento de una lágrima
abocada, al refugio de sus ojos radiantes,
quisiera irme caminando lentamente
por el sendero que ella me concedió,
para transitar sin daños, cerrar las puertas,
e irme donde ella habita, lejos de esta
vida, que me parece impropia, incongruente,
rodeado del dolor que me observa.

Yace en el fondo del abismo lúgubre,
una sonrisa que me busca, y no me encuentra,
estoy mal, o estoy bien, no puedo verme
cuando el sol me acaricia, aparecen en mis sienes
tentáculos que a todas partes llegan, claros oscuros
sin interrupciones, trato en ese momento
de acercar sus ojos y sus labios a los míos,
e imprimo mi amor en el tacto de sus manos.

Esas que me acarician en soledad y silencio,
y tiemblo de pasión cuando me recorre,
sofocando el dolor de mi alma y de mi cuerpo
amor de pájaro nocturno rompiendo mis poemas,
desnudando cuerpos y silencios, ella, siempre
ella, me recorre cuando más lo necesito,
y mi voz se lo agradece eternamente,
tratando de ser verso, o ser constancia,
o un susurro de amor debajo de su espalda.
Ahora lo comprende, ángel sin final, y con retorno...

Cavilando.

© Igna

Descansan mis días.
IGNACIO DE DIA