sábado

MADRUGADAS ADULTERAS

Son tus labios y mis labios, soledad que no permite,
vivir tranquilos, con sosiego. Pisoteando el sueño
de las madrugadas nítidas, el amor va en miserere
producido por el aire que nos alimenta, y la vida
se resiste a acomodarse, plácida, en lo conocido.

Nos seguimos preguntando por las respuestas,
seduce la vida, el cálido amor del amante silencioso,
me agradan de tus piernas su longitud, allí donde
llegan mis besos, al norte donde se mecen tus cabellos.
En medio donde el ocaso, se moja del aroma del cruce
de tu cuerpo, el recoveco de tus curvas a mi lengua
desata placeres, de tu cuerpo tímidos gemidos, temerosa
de que alguien descubra, la verdadera belleza que
ocultas en tu interior, que con sigilo guardas, sólo
transparente a las miradas de quien amas, y a tu vestido
de domingo, blanco nítido, le colocas un velo, para
que nadie intuya quien fue ayer, dueño de tu placer
y dejó tus pezones en estado de cúspides prodigiosas.

Nos seguimos preguntando por las respuestas,
que no pueden expresarse, porque ese sentir
no puede más que alimentar a las personas que gozan,
de noche, adúlteras, bajo tu ombligo se esconde,
el manjar del amor, con tu útero describes a modo de espasmos
el paso de mi vida por la tuya, lo neutro de la libertad,
de quien ama sin condiciones, y sin considerar las personas
que el futuro nos depara, sin importarnos,
nos alimentamos de éste día a día
donde el amor renace cada madrugada.
Entre nuestras sábanas, nos protegemos
de las insolencias venideras, y tu vestido
te impide ver lo que yo siento, al sentir tu piel.

Cavilando.

© Igna

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