viernes

CIERTO

Cierto que huí a medias, de amores baldíos,
cierto que mientras fue, mi entrega fue total,
cierto , que quise, deseé, el cuerpo ajeno,
la sangre y el fuego, que me llamaba.

Cierto que me vi reflejado en espejos rotos
cierto que se me desfiguró el alma, cierto,
no menos cierto que me rompieron
parte de mi agrietado y sangrante corazón.

Tan cierto, cayeron sobre mi cuerpo,
manos que no supieron retenerse,
no menos cierto que mis manos no
se reprimieron, en el instante que quise.

Cierto que me marché cuando quise,
siempre razonando mi partida, mi huída.


Cierto que pueden llamarme cobarde,
no menos cierto que soy valiente,
por tomar mis propias decisiones,
rompiendo las reglas que no existen.

Tan cierto que ahora, cabellos canos
e instantes sobre mi espalda, amo,
como no había amado nunca, deseo,
después de tanto amor, después de
tanto lecho, aprendo amar de nuevo,
desde el principio, con la lección
aprendida, y nadie es culpable.

Sólo ella, que con sus palabras,
me eleva al monte, donde nadie subió,
ella, que está conmigo aunque no lo sepa,
ella, agua miel de mis labios, cuando besa,
cuando sin decir nada, calla, otorga y ofrece,
una sinceridad que no puede ocultar,
ella que con agua, limpia los pliegues
más recónditos de mi cuerpo, con unas manos
que bien parecen, alas de mariposa,
crisálidas que encienden mi deseo,
ella que me cubre, y sustenta mi amor
sobre la tierra, ella que me ama,
sin haberme escogido, ni haberlo decidido,
ella que se impregna en mis adentros,
ella que acepta este instante eterno
del ahora, porque así lo admite y acepta.

Ella “la vida”, por haberme escogido.


Sin respuestas.

Cavilando.

© Igna


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