martes

MANIFIESTO

Cuando llegues a mí,
encontrarás la primavera,
desnuda, y sin anclaje,
conteniendo un suspiro,

presta para recibir, tu
alimento, el néctar
de tus flores intactas,
calmarás la sed,
con el agua de esta fuente
que tanto amo,
siento que mis pies caminan
hacia ese rumbo cambiante.

Me manifiesto en tu espejo
grito que Dios es ermitaño,
y habita en el amor
que profesamos,

más allá de religiones,
siento el movimiento
de tus pasos cada noche,
llegas hasta mí,

en un grito sueltas
que me amas.

Y yo lo recojo como, si
siempre hubieses sido
en mi vida la primera.

Cuando llegues a mí,
recogeré tu aroma dulce
y beberás de esa fuente
que tanto ansías.

Cavilando

© Igna

Aquí mis noches.
Ignacio Diurno