jueves

DEL FEMENINO SABOR

Del femenino sabor no inhalado
del temblor de amor que aún recurre.
de todas las caricias no recibidas
de la piel fina no acariciada.

Ella que esconde su deseo
se descubre cuando la miro,
diciendo que se acuesta conmigo.

Me duele esa belleza no poseída,
la imaginación de sus fluidos;

quiéreme al fin mujer de fuego,
sin distancias, desoyendo al tiempo
que aún no ha sido.

Cabalgas sobre mí, y conmigo,
tus pechos ingrávidos y latentes,
expones tus finas carnes,
a la función exacta de mi lujuria,

y me duele el alma, hoy más que nunca
de quererte tanto, dos almas
separadas por el final de la poesía,

unidas por el hueco de la carne,
túnica eritroidea de mi cremáster.

Que late de una forma estrepitosa.

Por tu causa.

Cavilando.

© Igna


Mira la otra cara
Ignacio Diurno

miércoles

NERVIOS DORMIDOS

Hay noches que sin estar;
estando dormido
me aparecen en mi cama
siluetas,
que estuvieron en mi pasado.

Se adueñan de nosotros los sueños
pensábamos que dominábamos el olvido.

Y las figuras desfiguradas,
nos recuerdan,
lo que estaba en el olvido.

Se me gasta la piel inevitablemente;

contigo, y los nervios de mi carne,

se revelan, complacidos.

Sin ella y,

Cavilando.

© Igna

Mira la otra cara
Ignacio Diurno

martes

ORIGEN BARRO Y FUEGO

En la nostalgia en do mayor,
y en el preludio,
de las cercanías,
el origen habla de ella.


Arrastro un íntimo dolor
que solo yo conozco,
las palabras se me tensan
la noches se convierten
en colmenas de acero,

se bañan tus silencios
iluso el viento penetra,
más allá de la libertad
de los caminos abiertos,

e intento consolar mi piel;
tus recuerdos que nunca fueron,

grabados ni en madera,
ni en mármol,
ni en agua ni en fuego.

Vírgenes quedaron
grabados, desprotegidos,
en el hipocampo
en la raíz encendida
de tus pupilas,

esas que aún resuenan
en alguna parte de mi vida.

Como el grito apagado
de la libélula,
____________muertos.

En la nostalgia
de la última nota.
Y sin origen.

Cavilando.

© Igna


Mira la otra cara
Ignacio Diurno

lunes

CON PERMISO

Tus ojos,
diademas de plata que
velan ociosos.

Mis ojos en tu boca
miradas de oro,
que robo a tus labios.

Tus labios me queman
la sal de mi vida
haciéndome tuyo.

Tus ojos diademas
de oro
que sueñan mis ojos,

tus ojos me roban
mis sueños;

mi antojo.

Con permiso
y cavilando.

© Igna

Mira la otra cara
Ignacio Diurno