sábado

CAVILANDO

Es cierta la noche
cuando se intuye la luna
desnuda,
firme en el verso y palabra
las estrellas y esos brazos
que tanto nos delatan.


Un leve sudor
al compás de su cadera
presta su fisura,

para dar cabida
a la semilla de vida
en un flujo que no para.

Y silencia el alma
lo que el cuerpo clama.

Cavilando.

© Igna