domingo

OBLÍCUOS

Porque sentimos
el olor de nuestros cuerpos
y nos arañan los sentidos
del deseo,

horas convertidas
en esperas
porque conocemos bien
lo que queremos,

y las palabras se rocían
de químicas conjuntadas,
no hay días que pasemos
sin pensarnos, sin olernos,

oblicuos los sentimientos
se enredan
en nuestras sábanas,

porque hay más, que
una conjunción de palabras
miradas entrelazadas,
mirando un horizonte
al alcance de nuestras manos,

manos que se deslizan
se entrecruzan, oblicuas,
por nuestras nalgas
buscando el punto exacto

donde la realidad
se confunde con el deseo.

¿Por qué?
Si conocemos los daños
a terceros,

y nos duele que otras manos
recorran nuestros cuerpos.

Será porque te quiero…

Aunque no te tenga.

¿Por qué?

Si deseamos el sabor
de nuestros cuerpos.

© Igna