lunes

A PALMO DE OMBLIGO




















Y sigo aún queriendo oler la sangre
de alguno de tus ciclos,
lamiéndome la herida
del circo de la vida,
sentimientos en segundo acto
trazando piruetas al destino
paseando entre las cuerdas
vistiéndome de ombligo
al fin
si todo es un teatro.

Y sigo aún, besando esos labios que cultivo
ausentes no divinos
girado entre el olvido, lo vivido
relamiendo el néctar adormecido
de caricias inquietas,
inmerecido final para actores de la vida
en el primer acto se marchó
antes de que ese ciclo vital,
dejara manchas
aquí o en el más allá.

Es tanto lo confieso,
lo que se puede llegar a amar
que pulido por la ausencia
dejo mis armas, mis amantes, y mis lechos
y me pongo a transitar
a un palmo de mi propio ombligo
jugando a ser yo,
pensando en ti,
oliéndote
lamiéndome la herida
me despido,
es pronto para olvidar…

Al olvido.

Aún tengo que oler la sangre de tus ciclos,
a un palmo de tu ombligo.

© Igna