domingo

EL VERSO ABANDONADO

Un verso que muere de pronto
la belleza reprimida en el alma
la mañana delirante,
un nuevo día,

sonrisas que se apagan
nunca debieron encenderse
están calientes los cuerpos
del último abrazo consternado,

y de pronto un verso que nace
un esbozo, una señal
nuevos lazos, un abrazo
amanece un nuevo día
en otros labios,
encamino el vuelo

desconcierto,
frío en el cuerpo

asimilo en nuevo aroma
de otro cuerpo,
escribo,
mi cuerpo se nutre
de la última noche

y te pienso.

Nunca debí esbozar ese poema
más no me juzgan las apariencias
el deseo nutrió mi cuerpo.

Y de pronto un verso suelto;
abandonado.

Cavilando.


©Igna