domingo

LA INCONDICIONAL




















La incondicional nunca pidió nada,
sus propósitos eran terrenales,
se coló en mis pensamientos,
llegó a dormir en mi lecho,
abusó de todos mis secretos
supo mantenerlos dentro.

La incondicional nunca pidió nada,
tan solo aguardaba, paciencia infinita
un beso, una caricia unos versos,
una mirada cruzada,
mientras ella miraba hacia la nada.

Nunca me pidió compañía,
ni padecer parecía osadía,
contrastaba a solas sus cobardías,
tan incondicional era;
que ni lo parecía.

Un buen día se planteó desaparecer
de mi algarabía.

Tan incondicional era que a pesar de todo
se quedó en mis pensamientos,
durmiendo en mí lecho,
incumpliendo mis secretos,
colándose en mis sentimientos.

Nunca pidió nada
y yo que siempre lo supe,
la dejé marchar sin condiciones,
esas eran sus intenciones.

Sigue durmiendo en mi cama…
A pesar de ser sagrada.

La incondicional nunca se quedó nada,
se apropió de mi mirada.

Cavilando.

© Igna