martes

AIRES TRANSPIRADOS

Desde aquel momento preciso que el destino aullando como lobo hambriento,
decidió unir estas dos almas confrontadas en el espejo que nunca existió, ese que imaginamos desde la distancia que separa un océano, de tu querido rostro, a mi esparcida piel un espacio compartido en horas de amaneceres inquietos, soñando despiertos trenzando el eterno dilema de saber si soñamos despiertos o vivimos soñando, o tal vez estemos vagando en el mismo infierno.
Querida tu voz se quedó adherida a mi oído, te escucho siempre, siempre me llega un te quiero, aunque estés en el silencio, te imagino descalza sobre la arena de esas playas que siempre imaginamos, tus huellas son huellas que no borra el agua, ni el tiempo, tu voz navega a través de ese océano imaginado.
Nunca lo real ya sabes me fue tan transpirado como el agua que encierran los océanos transitados.
Aún no nos toca querida, aún no, quedarnos sin aire para compartir, una vida sin ti, nunca la imagines así.
Me he bebido de un trago todos tus amores, y en esa soledad innata, las palabras pueden mas que matan, y de nuevo como un conjuro se me amontonan los días, entre tu lecho y el mío, todo un mar de sensaciones que descubrimos un día, como pasa la vida en un instante y como quedan las emociones retenidas en nuestras retinas.

Sin daños a terceros con un amor que llevo muy dentro te digo te quiero,
para que en un suspiro me bebas de nuevo.

© Igna